domingo, 9 de diciembre de 2007

SOS...

Y ahora que mi alma acariciada
Me dicta las palabras más sentidas
Te siento Vicky en mis heridas
Marcadas por tu ausencia prolongada

Mi cuerpo no resiste este vacío
De saber que estás y no presente
Me tiemblan las manos de repente
Y verte descubierta me da frío

No dejes mi princesa de sentirlo
No olvides que te amo eternamente
No creas que este amor impertinente
no lucha ni puja por decirlo

Sos luna, carne y todos mis sentidos
Ticket sin retorno, solo de ida
Sal que da sensual gusto a mi vida
fiesta pantagruélica… mi libido!!
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Nota: Para Vicky (la sal de mi vida!!).

Y JAMAS LO SABRAS

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste
Pasarás en silencio y por mi amor al pasar
Fingiré una sonrisa como el dulce contraste
Del dolor de quererte y jamás lo sabrás

Soñaré el nacer virginal de tu frente,
Soñaré con tus ojos esmeraldas de mar,
Soñare con tus labios desesperadamente,
Soñaré con tus besos y jamás lo sabrás.

Quizás pases con ella y te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá
Ahogaré para siempre mi amor inadvertido
Te querré más que nunca y jamás lo sabrás

Te amaré como algo inconcebible,
Como un sueño que nunca llegaré a realizar
Y el lejano perfume de un amor imposible
rozará tus cabellos y jamás lo sabrás

Y si al mirarme ves que sobre mi mejilla corre una lagrima
No me preguntes que me pasa,
Por que te diré que fue el viento..
…y jamás lo sabrás.
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Nota: Escrito por Vicky para GTA...GRACIAS SOL!!!!

domingo, 4 de noviembre de 2007

LA VIDA ES JUEGO

¿Hay algo más emocionante que ver a los más chicos jugando llenos de alegría?

Todavía hoy disfruto como un niño cada vez que recuerdo a Bauti, el hermano de Lucila, electrizándose -a los dos años- simplemente viendo dibujos animados en el living de mi casa. También, cuando a la misma edad, cada vez que iba a buscar a mi hija a la casa de su mamá, Bauti bajaba con Lucila se trepaba a mi falda dentro del auto, tomaba el volante y comenzaba a moverlo excitado de alegría de un lado a otro como si verdaderamente condujera a 300 km por hora. La emoción lo superaba y lleno de adrenalina exhalaba un cosquilloso “uuuhhhh”!!.

¡Cuánta felicidad por Dios! ¡Cuánta alegría! ¡Cuánta riqueza sin nada!.

¡Cuánto disfrute en este juego iniciático de la vida que estúpidamente algunos nos quieren hacer creer que -al crecer- inevitablemente se pierde.

La vida es un juego maravilloso y permanente en el que todos los que juegan ganan.

No tengo dudas de que los perdedores son aquellos que no entienden que desde lo lúdico podemos sobrellevar mejor las situaciones dramáticas.

Justamente, son los resentidos, los buscadores permanentes de poder, los “serios”, quienes nos hacen perder nuestra niñez y olvidar este profundo sentido de la vida.

La seriedad se combate con adrenalina y humor. Jugando. La adversidad y el dolor también.

Como lo hizo mi amigo Alejandro Kuropatwa: un niño grande.
Un grande que nunca dejó de ser niño y supo que lo mejor que podía hacer para enfrentar su enfermedad era aferrarse a su libreto: el del juego permanente, el de la alegría constante.

No lo duden: voy a seguir jugando en este mundo de adultos embrutecidos por tanta seriedad.

Ya nadie podrá robarme la diversión de niño.

Cuando se descubre el sentido lúdico de la vida no hay vuelta atrás. La vida se nos hace más fácil y nadie puede quitarnos los juegos.

En este juego señores…. señores "grandes", el no-juego lo proponen aquellos que hacen del dolor, el sometimiento y la lucha por el poder, su medio de vida.

Dios nos libre y nos guarde de semejante "madurez".

sábado, 3 de noviembre de 2007

EL DESAFIO DESPUES DE LOS CUARENTA

Queridos amigos:

No estoy dispuesto a intercambios apresurados, a gestiones espontáneas, ni a ceder un ápice.

No quiero que vengan los inoportunos de siempre con soluciones estrictas, caminos premarcados, rutas transitadas, amores dictados, y dictados de escuela.

No quiero soportar los empujones de los ansiosos de siempre que quieren meternos a todos dentro de la misma bolsa.

Que no vengan por favor tampoco los jóvenes sabios y talentosos con verdades científicas. No las necesitamos: Las verdades del corazón son para nosotros las que mas valen.
Einstein no era un joven cuando puso en duda las verdades absolutas, y nos sentimos bien reconociendo que personas como él son hoy fuente de nuestra inspiración.

En este mundo de MSN, Internet y Blackberries, soy parte de un grupo de cuarentones que lucha con dignidad para demostrar que la paz, la serenidad, el amor, la pasión son necesarios para asegurar que estas maravillosas herramientas tecnológicas hagan foco donde deben.

Nuestros hijos nacen rodeados de instrumentos eficaces pero vacíos, y somos nosotros, los padres de estos adolescentes, quienes debemos cargarlos con sentido común y esperanza, y con aquellos valores que hemos acuñado en nuestra niñez cuando los relojes tenían tiempo y giraban más despacio.

Me siento orgulloso de ser parte de este grupo generacional.
Me siento feliz cuando comparto historias de vida con mis “coetáneos”. Me hincho de placer de ver a mis pares luchando de igual a igual conmigo por las mismas cosas.

Tenemos la suerte, en este mundo actual, de que nos haya quedado la obligación de poner la sal de la vida… a la vida misma.

Por eso disfrutamos de una buena comida y de un buen vino. No por "snobs", no por “gourmets” (más allá de que juguemos con estas palabras) sino porque son símbolos que concentran sabores que no pueden perderse, que reflejan tiempos necesarios de preparación, momentos oportunos de brindis y celebración, de festejos por el esfuerzo realizado, y de esperanza frente a una realidad que ha mostrado a nuestros hijos como dos torres imponentes en medio de la capital del mundo pueden derribarse en un ataque terrorista, dejándonos la carga de explicar lo inexplicable.

Mis queridos “compañeros de años”: tenemos un desafío enorme que nunca imaginamos.
Desconocíamos hasta dónde iban a llegar los desarrollos tecnológicos, hacia donde nos iban a empujar, en qué medida nos iban a comprometer.

Pues bien, ahora lo sabemos: somos los alquimistas de estos tiempos.

Nuestros hijos nos miran y nos piden que los guiemos más que nunca. Nos demandan amor y coraje. Reclaman a gritos que llenemos de humanismo sus Ipods, sus DVDs., sus notebooks, sus instrumentos digitales, sus memorias y sus pendrives.
Nos exigen que despleguemos -con toda nuestra fuerza- lo que aprendimos de chicos jugando a las figuritas, a la escondida, a la rayuela, al poliladron, a la payana, al fútbol con una media rellena de papeles y trapos en el patio del colegio.
Nos piden -sin saberlo- que le transmitamos los valores que surgieron de largas noches de estudio a puro mate, café y fasos, cuando nos preparábamos para aprobar un examen más en la facultad de la vida.

Quieren, en fin, que el sano espíritu de aquellos mediodías de familias extendidas, seguidos de larguísimas siestas que combinaban el silencio de los que dormían con los gritos del fútbol y las matinés del domingo, les llegue de algún modo.

No podemos entonces desaprovechar tanta capacidad de memoria instalada dejándolos vacíos.

No podemos abandonarlos en medio de esta realidad virtual de juegos electrónicos, de consumo ilimitado, de countries y barrios de corazones cerrados, sin dejar de enseñarles que es mirando sus propias almas, como podrán después encontrar almas gemelas.

No podemos finalmente, cercados por los realities, desconocer el derecho que tienen a gestar su personalidad, a desarrollar su propia inteligencia emocional y social, en un momento en que pareciera que el Wi-Fi irrumpió en nuestras vidas para hacer mucho más vulnerable nuestra privacidad.

Queridos amigos “de más de 40”:
Pequeño desafío el que nos ha tocado…

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sábado, 29 de septiembre de 2007

MATCHPOINT

Pasaron varios años y el recuerdo de ella era amargo, aunque sin rencor.
El de él, en cambio, era distinto: recordaba que en aquel momento jamás habría podido responderle; y que él mismo, entonces, estaba necesitando también respuestas.

La brecha que se produjo fue inevitable: ella había esperado de él lo que el no podía darle; y el no pudo o no supo transmitirle a ella lo que en verdad le pasaba.

Y así, sobre ambos cayó la condena del sufrimiento.

Pero se atraían; claro que se atraían.
Y algo los unió desde un principio.
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Pasaron varios años y aquel momento se había esfumado en la memoria de cada uno; no así el encuentro que se mantuvo trunco, indefinido, latente, sin final, o mejor dicho, con un final abierto…
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Pasaron varios años y una noche -no por casualidad sino por destino-, el fue a un cumpleaños de una desconocida en un lugar de Palermo, también desconocido para él. Llegó, se sentó, miró a su alrededor y se preguntó “¿qué hago acá?”, “¿a qué vine?”.
En la oscuridad del lugar las luces de colores delineaban contornos de personas que se movían como maniquíes con motor.
Incómodo, decidió irse cuando de pronto descubrió su rostro. Esos ojos lo envolvieron por completo y lo transportaron…

...Como en una película las imágenes de su vida retrocedieron a toda velocidad hasta el momento en que la bomba había estallado. Ese mismo rostro, pero aquella vez lastimado y golpeado, fue la última imagen de aquel lejano incidente que sus pupilas habían reflejado. El se había quedado mirándola atónito, con impotencia, mientras intentaba curar sus propias heridas y sujetar con fuerza a su hija. Cuando despertó en el hospital ya nada recordaba...
………………………………..

Habían pasado varios años y aquella noche, el y ella descubrieron que se debían un encuentro.
Porque en la vida las cosas ocurren de forma inesperada, pero está en uno aprovecharlas para que lo esperado fatalmente ocurra.
Porque ahora no habían ruidos, ni gritos, ni intereses corporativos, ni crisis, ni bombas.
Y porque finalmente ellos –no el destino- quisieron que lo latente deje de serlo, lo potencial se convierta en acto, lo indefinido se defina y el final abierto se cierre.

Septiembre 15, 2007.
(Escrito en el vuelo de Lufthansa de Bs As a Frankfurt)

lunes, 18 de junio de 2007

CANCION DE CUNA PARA LUCILA

Duerme Lucila duerme
que papá cuida de vos;
duerme mi vida duerme
duerme por mi por favor.

Mi reina, mi sol, mi luz,
mi flor, mi vida y mi canto,
mi risa, mi fe, mi llanto,
mi sueño triste y mi cruz.

Mi ternura, voz y alma,
mi luna llena, mi sal,
mi sueño, mi paz, mi calma,
mi "pecu-pecu", mi pan.

Duerme Lucila duerme
que papá cuida de vos;
duerme mi vida duerme
duerme por mi por favor.

domingo, 15 de abril de 2007

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (subtitulos en español)

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford durante la apertura del curso.